QUINOA CON VERDURITAS AL VAPOR, POLLO CRUNCHY Y SALSA DE SOJA Y MIEL.

Aquí os planteo un buen combo culinario, una de esas recetas que me gusta hacer.  2×1. Lo mismo te valen para un roto que para un descosido.

Pensaréis que a este chaval se le ha ido la chaveta…pues quién sabe, con la cantidad de barbaries y estupideces que tenemos que oír a diario. Lo raro quizás será que no se nos vaya.

¿En qué consiste? Muy fácil, con ella conseguimos hacer tanto un primer plato como un segundo o si me apuras un plato único.

Dos ingredientes principales muy básicos y económicos: un pollo de corral y quinoa. Ese superalimento, como se denomina hoy a este simple cereal o pseudocereal, proveniente de los Andes. Según cuentan los entendidos tiene propiedades a raudales. Yo las desconozco aunque lo que si conozco es que es muy interesante y que está surgiendo con fuerza en la cocina actual.

Bien cocido simplemente para acompañar una ensalada, frito para darle un toque crujiente a las carnes o como en la receta que os propongo a continuación, cocido con unas buenas verduras.

¿Quieres descubrirlo conmigo?

¡Pues dale caña a los fuegos y a cocinar!

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

  • 1 Calabacín.
  • 2 Zanahorias.
  • 1 Brócoli pequeño.
  • 1 Manojo de espárragos Trigueros.
  • 10 Hongos Portobellos.
  • 250 gr. de Quinoa.
  • 750 gr. de agua.
  • 1 Pollo de corral.
  • Harina.
  • Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

PARA EL ADOBO:

  • 1/2 Litro de Leche.
  • 1 Huevo.
  • Perejil picado.
  • Pimienta.
  • Sal.
  • Una cucharadita de pimentón dulce.
  • 1 Ajo.

PARA LA SALSA:

  • Salsa de soja.
  • Miel.
  • Aceite de oliva virgen extra.

 

CÓMO PREPARAR UNA DELICIOSA QUINOA CON VERDURAS, DARLE EL TOQUE CRUNCHY A UN POLLO Y ADEREZARLO CON UNA SALSA DE SOJA Y MIEL

 

Vamos a empezar por preparar el pollo:

Tenemos dos opciones. La fácil es pedirle amablemente a nuestro carnicero que nos de el pollo troceado y la difícil es hacerlo nosotros mismos en casa. A mí me encantan las dos pero me gusta trocearlo a mí,  pero no os preocupéis, el resultado será el mismo.

Añadimos en un bol la leche, el huevo, un diente de ajo machacado, un puñado de perejil picado, una cucharadita de pimentón, sal y un buen golpe de pimienta. Mezclamos todo bien con una varilla e introducimos el pollo dentro. Embadurnamos el pollo con el adobo, tapamos con papel film y lo dejamos reposar en la nevera.

 

 

El adobo lo puedes aliñar a tu gusto, añadiéndole aquellas especias que más te gusten o dándole un toque más picante con pimentón picante o con unos buenos chiles. Ahí lo dejo, a tu gusto o valentía.

Adobando la carne conseguirás dos cosas: aportarle un sabor extra y dejar la carne más tierna.

Tenlo en la nevera un mínimo de 2 horas.

Preparamos ahora las verduritas:

Utiliza las que más te gusten o tengas a mano en ese momento, siempre intentando darle un punto extra de color al plato.

Lavamos el calabacín con agua fría y con la ayuda de un sacabolas vamos extrayendo pequeñas bolitas. Tapamos con papel film el resto del calabacín y lo guardamos en la nevera para otra elaboración. Las zanahorias peladas y cortadas en pequeños trozos. A los trigueros les quitamos la parte más dura del tallo, les cortamos las puntas enteras y el resto como las zanahorias. Al brócoli le sacamos pequeño ramilletes.

A estas verduras les damos una pequeña cocción. A mi me gusta hacerlo todas por separado y en la olla exprés. Las colocamos en el accesorio de cocción de vapor y con medio vaso de agua las tenemos un minuto y medio desde que suba la válvula. Enfriamos rápidamente la olla con agua fría para cortar la cocción y las sacamos.

Cocemos todas y las reservamos.

Los portobellos los limpiamos con la ayuda de un trapo o papel secante, les quitamos la parte sucia del tallo y los cortamos en cuartos. Los doramos en una sartén y los reservamos.

 

 

La mejor forma de limpiar unos hongos o setas es con la ayuda de un trapo, un pincel y papel secante. Siempre en seco, bastante agua han recibido ya. Con paciencia.

 

Ahora le toca el turno a la quinoa:

La parte más sencilla de la receta. Puedes optar por dejarla a remojo en agua fría de víspera, como si fuese una legumbre, o simplemente cocerla al momento.

La diferencia es que al dejarla a remojo cogerá más volumen, se hinchará más. A mi personalmente me gusta más la textura que adquiere sin remojarla, con el grano más pequeñito.

Ponemos una olla con tres partes de agua por cada una de quinoa, le añadimos un poco de sal y la llevamos a ebullición. Cuando esté hirviendo añadimos la quinoa y la tenemos cociendo unos 15 minutos. Tiene que estar tierna y haber absorbido casi la totalidad del agua. Si es así apagamos y la dejamos reposar 5 minutos.

 

 

Una vez lista, le añadimos las verduras, damos un pequeño golpe de calor para que se incorporen los sabores y ponemos a punto de sal y pimienta. Añadimos un poco de aceite en crudo y reservamos.

Esta parte la haremos justo antes de servir para mantener las verduras intactas y que no se nos deshagan con el calor.

 

 

Vamos con el pollo:

Lo sacamos de la nevera y lo escurrimos con un bol debajo, enharinamos cada pedazo y si queremos conseguir una corteza extra crujiente lo volvemos a añadir al bol con el adobo, escurrimos y enharinamos de nuevo. Si quieres un punto extra de sabor puedes incluso darle sabor a la harina, es decir mezclarla anteriormente con alguna especia y de esta manera darle sabor.

Ponemos una sartén, con una bastante cantidad de aceite y cuando esté bien caliente vamos friendo los pedazos de pollo. Lo haremos a un fuego medio bajo, para que se vaya dorando y a la vez cocinándose por dentro, ya que al ser pedazos muy gordos requerirán tiempo. Si le damos mucho calor desde el principio se dorarán demasiado rápido. Lo suyo es que vayan poco a poco, quedarán más crujientes.

 

 

Mientras se va friendo el pollo, marchamos la salsa:

Es una salsa fría, como si fuese una vinagreta. Simplemente mezclamos en un bol la soja con la miel y le damos unos varillazos para que se mezclen bien. La puedes aligerar con un poco de aceite de oliva . Las cantidades a tu gusto. Prueba con una cucharada de cada y en función de tus gustos ve añadiendo un poco más de cada una. Si añades más cantidad de soja quedará más salada y si por el contrario optas por más miel se neutralizará ese punto salado por el dulzor de la miel. Ten en cuenta que según el tipo de miel que utilices ( romero, mil flores etc..) el sabor variará. Le va muy bien unos granos de sésamo tostado o por qué no, una buena salsa barbacoa sustituyendo a ésta.

 

 

La cocina no es una ciencia exacta, no te ciñas a nada y dale vueltas al coco. Y lo más importante, te tiene que gustar a ti. Cualquier ingrediente que no sea de tu agrado lo desechas.

Una vez que tenemos todo listo vamos con el emplatado:

Le damos ahora sí el calentón a la quinoa junto con las verduras.

Podemos colocarlo en un par de bonitas fuentes por separado, es decir el pollo en una y la quinoa en otra. La salsa en salsera para que cada uno se eche a su gusto.

De esta manera tenemos como ya os dije al principio un primer plato y un segundo.

La otra opción es como plato único. Colocamos la quinoa en un plato amplio con la ayuda de un molde, tres pedazos de pollo en el otro extremo, unas lineas de la salsa y listo.

Una receta muy polifacética. Puedes usar la quinoa con verduras tanto de plato principal como de guarnición. Te va fenomenal con cualquier plato de carne o de pescado y así sales de la rutina del arroz.

 ¡Te animas?   

¡QUÉ APROVECHE!

 

 

QUINOA CON VERDURITAS, POLLO FRITO Y SALSA DE SOJA Y MIEL

 

 

 

 

 

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