QUICHE LORRAINE DE ESPINACAS, SALMÓN Y REQUESÓN.

Me encantan las tartas saladas.

Me recuerdan mucho al precioso escaparate de la Tarterie Muscarde, en el coqueto pueblo de San Juan de Luz. Sin dudar ni un solo instante mi rincón favorito de la costa vasco – francesa. Un lugar bañado por el Atlántico al que tantas veces nos hemos escapado para alejarnos de la rutina y pasar un día inolvidable de playa o deambulando por sus calles, de tiendas o tomando uno de los mejores helados que puedas encontrar.

Y es ahí, cuando te encaminas hacia la playa y pasas delante de ese escaparate y las ves, deliciosas y apetecibles.

Es quizá la parte que más me atrae de la cocina: pruebas un plato y enseguida te lleva a ese lugar en el cual lo disfrutaste por primera vez o esa cena con tu pareja… Recuerdos hermosos que se nos quedan para siempre en la memoria y que siempre podremos repetir cocinándolos una vez más.

La quiche (del alemán Kuchen, pastel) es una especialidad muy antigua de la Lorena. El abuelo del célebre grabador Jacquest Callot la servía en su hostelería de Nancy y la quiche tenía un lugar privilegiado en la mesa de fiesta de los duques de Nancy, en el siglo XVI. Antiguamente se hacía con masa de pan y no como hoy día con hojaldre o masa quebrada.

Los ingredientes a elegir nunca tienen fin. Mézclalos a tu gusto en función de la estación del año porque el resultado no va a cambiar. Para una cena romántica, una comida informal, un aperitivo (haciéndola en mini-moldes) o simplemente para un picnic.

¿TE ANIMAS?

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS:

Masa quebrada:

  • 250 gr. de Harina tamizada.
  • 125 gr. de Mantequilla.
  • 1 yema de Huevo.
  • 5 gr. de Sal fina.
  • 5 cl. de Agua

 

 

Relleno:

  • 180 gr. de Salmón.
  • 300 gr. de Espinacas frescas.
  • 125 gr. de Requesón.
  • 4 huevos enteros XL.
  • 50 cl. de Nata líquida.
  • 1 diente de Ajo.
  • Mantequilla para untar el molde.
  • Perejil fresco picado.
  • Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

 

CÓMO PREPARAR UN DELICIOSO QUICHE DE ESPINACAS, SALMÓN Y REQUESÓN.

Vamos a empezar por preparar la masa quebrada:

Aunque a algunos os asuste un poco tener que preparar una masa, no os vengáis abajo, esta es bastante sencilla de elaborar. Es una receta indispensable para vuestro recetario culinario, de la que podréis extraer tanto recetas saladas como dulces.

Conviene prepararla con unas horas de antelación a la elaboración del quiche, así que mi consejo es realizarla el día antes. Es la parte más laboriosa de la receta aunque no complicada. De esta manera iremos más relajados.

Si de todas formas os puede el miedo o la pereza no decaigáis, siempre se puede optar por coger del super un rollo de masa quebrada, en la sección de refrigerados. Viene ya estirada y lista para poner en el molde. Las hay de muy buena calidad, aunque nunca podrán sustituir a la satisfacción del trabajo realizado por uno mismo de principio a fin.

Sacamos la mantequilla del frigorífico un par de horas antes a temperatura ambiente para que se ablande y se pueda trabajar mejor.

Colocamos la harina en un bol amplio en forma de montículo y hacemos un agujero en medio, como si fuese un volcán. Añadimos en el agujero, la sal, la yema de huevo y la mantequilla. Mezclamos todo con la yema de los dedos y amasamos. Incorporamos el agua y con rapidez para que no se ponga elástica la masa vamos amasando.

Si tienes un buen amasador eléctrico pues ya sabes, que trabaje él un poquito. Le colocas la pala de amasar y listo.

Hacemos una bola con la masa, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar en el frigorífico.

 

Con esta cantidad de masa podrás cubrir un molde de unos 24 cm de diámetro. Aprovechando el tiempo te costará un poquito más hacer un poco más. Duplicas, triplicas o cuadriplicas los ingredientes y una vez amasada, haces bolas individuales, las envuelves perfectamente en film y las congelas. El día antes a usarlas la dejas en la nevera y listo.

 

Continuamos con el “relleno”:

El día de la elaboración, dejamos la masa a temperatura ambiente mientras preparamos el resto de los ingredientes. Para ello picamos el ajo y lo ponemos a dorar en una sartén antiadherente de gran tamaño. Cuando se empiece a dorar le añadimos todas las espinacas y las salteamos. Te parecerá que no van a entrar todas pero ya verás cómo van menguando poco a poco de tamaño. Las salpimentamos y reservamos.

Evita en esta receta las espinacas congeladas ya que no dejarán de soltar agua en ningún momento y te arruinarán la masa.

Cortamos el salmón en dados de unos 2×2 cm. y los reservamos. Acuérdate de pedírselo al pescatero desespinado y sin piel. Si eres buen cliente seguro que te lo corta y todo.

Añadimos en un bol: los huevos, la nata líquida y el perejil picado. Salpimentamos, batimos un poco con una varilla y reservamos.

 

Después de preparar esto que nos ha ocupado unos pocos minutos ya tenemos la masa lista para estirarla:

Despejamos una buena parte de la superficie de la encimera de la cocina y la espolvoreamos con harina, colocamos en ella la masa y la empezamos a estirar con la ayuda de un rodillo. Es una masa muy fácil de estirar, le daremos unos 3 mm de grosor.

Para ello si no sois muy mañosos vienen muy bien este tipo de rodillos. Traen varios discos con diferentes colores para darle más o menos grosor a las masas.

 

Le damos un tamaño siempre superior al molde que vayamos a utilizar y la recogemos enrollándola en el propio rodillo. Engrasamos el molde con mantequilla. Vamos desenrollando la masa encima de él e incorporando al molde con la ayuda de los dedos. Con suavidad para que no se rompa. Recortamos los bordes pasando el lado opuesto del filo de nuestro cuchillo cebollero pegado al borde del molde o el propio rodillo y listo.

El molde debe de ser desmoldable.

 

Vamos con el montaje:

Ponemos el horno a calentar a 220 ºC.  Añadimos las espinacas al fondo de la tarta y encima de estas vamos colocando los dados de salmón bien repartidos. En los huecos que vayan quedando repartimos el requesón desmenuzado con las manos. Damos un último varillazo a la mezcla anterior de huevos, nata y perejil para que se incorporen bien todos los ingredientes y lo vertemos encima de la tarta. Movemos un poquito el molde con suavidad para que se reparta homogéneamente la mezcla por todo y si el horno está ya en temperatura lo introducimos dentro.

 

Tras 5 minutos, bajamos la temperatura y lo dejamos cocer unos 25 minutos más, hasta que la quiche esté dorada. La sacamos del horno y la dejamos reposar en una rejilla. Pasados unos minutos la podremos desmoldar con cuidado y ya estará lista para comer.

Si no te ha quedado muy crujiente la parte baja del quiche puedes calentar el horno a unos 220 grado solo con calor abajo y tenerla un par de minutos, hasta que esté a tu gusto. Sin volver a colocar la pared del molde, tranquilo que no se rompe.

 

Ya solo queda el emplatado:

Como guarnición le va fenomenal una pequeña ensaladita de rúcula y canónigos. La aliñas en un pequeño bol con vinagre, sal y aceite de oliva virgen extra. Coges una pequeña ensaladera y frotas por toda su superficie un diente de ajo para aromatizarla, colocas en ella la ensalada y todo ese ajo le aportará un toque espectacular.

Colocamos una porción del quiche junto a la ensalada, descorchamos un buen tinto y listo.

BON APPÉTIT!

 

Quiche lorraine de espinacas, salmón y requesón.

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2 Comentarios

  1. Maria 25/07/2018 at 08:08

    Muy rica la quiche, Sergio; buen plato para las vacaciones. Completo para plato único. Gracias!

    Reply

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